Escucho el rugir del mar
acariciando suavemente
la arena blanca de tu piel,
la sutil lluvia cayendo
en tus praderas apasionadas,
mientras mis versos
se escriben en tu costado.
acariciando suavemente
la arena blanca de tu piel,
la sutil lluvia cayendo
en tus praderas apasionadas,
mientras mis versos
se escriben en tu costado.

Escucha vida mía
estas palabras necias,
que hablan de tu andar
de este amor que subyuga
el tiempo decapitando
los segundos a su paso,
esperando ansiosamente
nuestro encuentro sagrado.
Y deslizo mis versos,
como si fuesen besos
encontrados en el furgón
de este riel que descarrila
sus emociones en tu pecho,
saciando su encuentro
en cada beso encallado.
como si fuesen besos
encontrados en el furgón
de este riel que descarrila
sus emociones en tu pecho,
saciando su encuentro
en cada beso encallado.
Y es de este silencio
con sus recuerdos suicidas,
desprendiendo mi voz
en el claro de luna,
llamando por tu nombre
a tu silueta ingrávida
que llega sigilosa entre sábanas
a mi encuentro en este lecho;
donde mis añoranzas de ti
pierden su cordura y arrogancia
decantando sus caricias burdas
entre los suspiros eyaculando
en estas noches bohemias
entre el sol y la luna.
con sus recuerdos suicidas,
desprendiendo mi voz
en el claro de luna,
llamando por tu nombre
a tu silueta ingrávida
que llega sigilosa entre sábanas
a mi encuentro en este lecho;
donde mis añoranzas de ti
pierden su cordura y arrogancia
decantando sus caricias burdas
entre los suspiros eyaculando
en estas noches bohemias
entre el sol y la luna.
Es este amor delirante,
acotado en tus manos de sirena
y arrebatando mis estertores
en este nocturnal eclipsado
llenando mis versos
con cada uno de tus besos
y las caricias que bañan
mi cuerpo falleciendo
en la eternidad de tus brazos.
acotado en tus manos de sirena
y arrebatando mis estertores
en este nocturnal eclipsado
llenando mis versos
con cada uno de tus besos
y las caricias que bañan
mi cuerpo falleciendo
en la eternidad de tus brazos.
José Flores©.
12/21/15.
