Mi pensamiento
se transforma,
se metamórfica entre tu pensamiento
y las noches de luna azul desnuda
donde me encuentro entre los sueños.
Las mañanas
lluviosas de primavera
develan el aroma a hierba mojada,
el verdor de los arboles agudiza
las aves se anidan pausadamente.
Mis sensaciones
despiertan en este pensar
en esta mañana de tiempos coléricos,
noticias vuelan como saetas descabelladas
a lo largo de los continentes decrépitos.
Perros de
poder acusando revueltas,
dedos amenazantes sobre botones rojos
destrucción, sed, poder, lamentos,
ideas confusas en una pantomima.
Mi mente
revuela inconsciente las marquesinas,
maniquíes con caras sonrientes, ingrávidas,
la gente camina sin prisa, con su pensamiento clavado
en ese espejo de vitrinas pulidas de mentiras.
Los periódicos deshojan sus noticias,
niños muriendo de hambre en un mundo
que los mira sin pudor, sin remordimientos,
niños perdiendo su inocencia sin piedad.
Este es mi
mundo real, donde piso la humedad,
donde respiro el mar que acaricia mi rostro
que siento en la punta de mis dedos
el roció correr por las hojas de los árboles.
Este es mi mundo real, el que no se detiene,
el que pisa al débil con impunidad jactante,
el que
idolatra a seres mortales y olvida
lo etéreo, lo invisible, el alma.
Miro la lluvia
como limpia las calles,
esperando que también limpie las almas,
que se reinicie un nuevo día, un nuevo sol,
un nuevo amanecer en este caos existencial.
Este es mi
mundo real, inocencia perdida
como perdida la aguja en la paja,
miro a los niños actuales, arrogantes,
soberbios y sin un sentido de humildad.
Este es mi
mundo actual, lleno de nostalgia
de praderas perdidas en el asfalto,
en esa jungla de enormes edificios
y poco sentido humanista.
¿Este en
realidad es mi mundo?
José Flores.
4/4/13.