jueves, 11 de abril de 2013

Réquiem.



Miro mi vida desvanecerse,
mis ojos se pierden en el infinito
dejando mi mente deambular
en el torrente del universo.

Miro mi cuerpo recostado en el campo.
En esa suave planicie de tu pecho desnudo
en ese suave vaivén de recuerdos sensuales
donde mis labios se nutrían de tus besos.

Miro mis carnes inertes en el limbo
de esas sabanas eternas de noches secretas,
de caricias perdidas en la suavidad
de la seda que cubría tu cuerpo desnudo.

Ese cuerpo que me llamaba con su canto,
que alteraba mis sentidos con su aroma
que me enloquecía tan solo el mirarlo
deslizándose inquieta en el lecho.

Mi carnes inertes están allí esperando,
agazapadas en sus estertores invernales,
esperando que tus manos se depositen
entre la oscuridad y la luz de luna.

Tu cabello cubriendo mi desnudez
tus piernas escalando mi torso
aferrándose a mis convulsiones
armonizando tus sonidos de amor.

Heme aquí en este lado de la vida
en este recuerdo de tu luz en la penumbra
en este nicho donde mis amores secretos
sucumbían uno a uno en tus poros.

Mi recuerdo, mi memoria infinita
de mis versos escritos en esa noches
condenado mi sentir en tus caderas
que golpeaban mis bajos instintos.

Mi risa, mi lágrima escurriendo tu pecho
mi voz acariciando tu alma con mis versos,
mis pasos marcando mi llegada por la noche
tibia de memorias insensatas y amores perdidos.
Esta noche mi cuerpo te deja
mis manos no te tocaran más,
mi pluma dejara de escribir
en el blanco limbo de mi libro.

Mis ojos dejaran de mirar
como retiras tus ropas lentamente,
mis labios ya no sentirán tu humedad
ahora solo me quedará tu recuerdo.

Ese dulce recuerdo de noches de bohemia,
de esas noches cálidas donde fallecía
entre tus brazos, entre tus besos,
entre tus largas piernas, en tu sexo.

Hoy dejo mi existir en tu piel,
dejo mis manos libres, mis labios
aferrándose a los tuyos,
mi cuerpo sepultándose en el tuyo…

José Flores.
4/10/13.

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