sábado, 23 de abril de 2016

El beso.

Es el universo de tus labios
donde pierdo la cordura,
allí donde mis versos
encuentran su espacio,
allí donde mi locura
encuentra su nitidez.
Son esos labios tiernos
llenos de mieles insaciables,
dulce néctar que calma
mi sed inagotable de ti,
de ese tu calor de hembra.
Buscando entre las olas
el cáliz que nos alimenta,
es en la profundidad
de esos besos apasionados,
de esas ansias agotadas
en la tertulia de caricias
que se desgranan en tu piel,
en ese lienzo moreno
que acota mis emociones,
donde mis besos miden
la extensión de tu cuerpo.
Y no es travesura
perder la cuenta y reiniciar
ese conteo exquisito
para poder saber
cuántos besos mide
tu infinita piel crispada.
Es el beso incandescente,
es el beso tierno,
algunas veces irreverente
que se aventura en tu interno;
descubriendo la pasión
que encierra tu cuerpo
grácil y tierno,
convirtiéndose en
el secreto guardado,
en el néctar de vida,
en mi inspiración.
 
José Flores.
4/23/16.

sábado, 16 de abril de 2016

Mi Continente.

Miro a través de la cortina de la fina lluvia
tu figura entallada en la humedad de las telas
que cubren tu cuerpo ataviado de suspiros
y tu vaivén lleno de candor seduciendo mis ojos.

Llegas en el momento preciso, donde mis tormentas
se acotan en tu pecho y mi furia encuentra su calma
arropando tu cuerpo entre mis brazos
que dejan al descubierto tus secretos más bellos.

Desbordo este rio impetuoso en las cordilleras
que dividen tu vientre y tu pecho,
mis manos erosionan tus valles en este amanecer
donde mi aliento sopla de norte a sur.

Cruzo frenético tus planicies y mis aguas
acarician tus playas dejando en ellas
las marcas de mis pies desnudos,
acotando tus pasos en el recorrido nocturnal.

Mis carnes tiemblan frenéticas
recorriendo las fronteras entre los pliegues
que dividen tus continentes
y miro la profundidad de tus ojos castaños.

Me pierdo en la cristalina profundidad
de esos luceros que me miran por la noche
y llenan mis paseos por tus constelaciones
grabadas a lo largo de tu espalda desnuda.

Bebo de la profundidad de tus entrañas,
de ese rio caudaloso que da vida
a esta planicie llena de piedras preciosas,
dejando en mis labios su dulce sabor.

Escalo tus montañas para internarme en ti
entre esas cordilleras llenas de ajonjolí
y mordiendo tus frutos secretos
en las noches llenas de lunas azules.

Y me pierdo en tu selva negra
escuchando el canto de las sirenas,
cantando bajo las áureas boreales
donde nuestros cuerpos yacen.


4/16/16.

Excursión.

 Mis ansiedades se desprenden
como gotas de lluvia cubriendo
tu cuerpo bajo la luna platinada
que acaricia tu cuerpo desgarbado.

Secuelas del tiempo derramando
sus mieles en caricias caprichosas
que moldean tus caderas
llenas de fuego volcánico.

Mis ojos se pierden en tu universo,
en esas lunas eclipsadas
que desmenuzan mis noches
en vela recorriendo tu piel.

Mis versos hacen eco en tus cúspides,
en esos senos airosos que alimentan
mi imaginación desbordada,
entre tus valles y praderas.

Soy el explorador que se aventura
en tu geografía llena de dulces ríos,
agua cristalina y eterna noche
que claudica en mis manos.

Es este amanecer lleno de ti
de tu fragancia silvestre,
del sol que baña mi cuerpo
y tu brisa humedeciendo mi rostro.

Son estas ansias llenas de ti,
de tu pasión cargada de suspiros
de tu amor lleno de canciones
y mis manos llenas de versos.

Escribiendo en su bitácora
nuestra historia llena de amor
llena de recuerdos gratos,
llena de mundo, llena de ti.

4/16/16.