Escucho
triunfante el eco
repitiendo tu nombre
en este equinoccio,
miro las flores nacer
entre tus dedos de tierra;
esa tierra fértil
que en mi piel robusta
deja su semilla fértil.
en este equinoccio,
miro las flores nacer
entre tus dedos de tierra;
esa tierra fértil
que en mi piel robusta
deja su semilla fértil.
Escucho el
arrullo de las olas
el aliento del viento
acariciando tus playas
tan sutiles, tan diáfanas;
miro la cadencia de tus pasos,
ese andar tan grácil
que a mi mente enloquece
en la orilla de mi balcón
y lanzo pañuelos blancos
frente a tu andar gitano.
el aliento del viento
acariciando tus playas
tan sutiles, tan diáfanas;
miro la cadencia de tus pasos,
ese andar tan grácil
que a mi mente enloquece
en la orilla de mi balcón
y lanzo pañuelos blancos
frente a tu andar gitano.
Palmas al
viento,
besos errantes,
silentes añoranzas,
que segregan mis ojos.
Es este mi otoño
recitando tu belleza
que palpita aun
en estas manos burdas.
besos errantes,
silentes añoranzas,
que segregan mis ojos.
Es este mi otoño
recitando tu belleza
que palpita aun
en estas manos burdas.
Recorriendo
en mi memoria
cada uno de tus poros
y emanando de mis labios
las flores que crecen
en este invierno
que toca las puertas
de un tiempo que devora.
cada uno de tus poros
y emanando de mis labios
las flores que crecen
en este invierno
que toca las puertas
de un tiempo que devora.
Son nuestros
cuerpos
la alabanza al amor,
la entrega a lo clandestino
y la promesa de un réquiem.
la alabanza al amor,
la entrega a lo clandestino
y la promesa de un réquiem.
Seremos otoño
grandioso,
tomados de la mano
y viviremos nuestro idilio
hasta cerrar los ojos.
tomados de la mano
y viviremos nuestro idilio
hasta cerrar los ojos.
José
Flores.
May-17-2016.



