sábado, 16 de abril de 2016

Mi Continente.

Miro a través de la cortina de la fina lluvia
tu figura entallada en la humedad de las telas
que cubren tu cuerpo ataviado de suspiros
y tu vaivén lleno de candor seduciendo mis ojos.

Llegas en el momento preciso, donde mis tormentas
se acotan en tu pecho y mi furia encuentra su calma
arropando tu cuerpo entre mis brazos
que dejan al descubierto tus secretos más bellos.

Desbordo este rio impetuoso en las cordilleras
que dividen tu vientre y tu pecho,
mis manos erosionan tus valles en este amanecer
donde mi aliento sopla de norte a sur.

Cruzo frenético tus planicies y mis aguas
acarician tus playas dejando en ellas
las marcas de mis pies desnudos,
acotando tus pasos en el recorrido nocturnal.

Mis carnes tiemblan frenéticas
recorriendo las fronteras entre los pliegues
que dividen tus continentes
y miro la profundidad de tus ojos castaños.

Me pierdo en la cristalina profundidad
de esos luceros que me miran por la noche
y llenan mis paseos por tus constelaciones
grabadas a lo largo de tu espalda desnuda.

Bebo de la profundidad de tus entrañas,
de ese rio caudaloso que da vida
a esta planicie llena de piedras preciosas,
dejando en mis labios su dulce sabor.

Escalo tus montañas para internarme en ti
entre esas cordilleras llenas de ajonjolí
y mordiendo tus frutos secretos
en las noches llenas de lunas azules.

Y me pierdo en tu selva negra
escuchando el canto de las sirenas,
cantando bajo las áureas boreales
donde nuestros cuerpos yacen.


4/16/16.

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